El verano sigue transcurriendo. Pero pareciera no estar acelerado, ni siquiera preocupado por cumplir con sus típicos quehaceres climáticos. Llegando al 7 de enero, todavía el termómetro de 2013 no superó los 30°C; ni la sensación térmica alcanzó ese valor. Sin dudas esto no es un dato trivial: los días teóricamente más calurosos del año fueron menos calientes que algunos cuantos de diciembre. No están claras las causas de esto, pero para mí que tiene que ver con que los períodos de buen tiempo son cortos, sobreabundan los frentes fríos y la influencia del Niño, a través de las tormentas, repercute en la capacidad del aire de calentarse. No sólo en Mar del Plata el verano parece estar en una etapa de moderación: en toda la provincia, si bien sí ha hecho calor, no se puede hablar de calores normales para los primeros días de enero, más bien bastante tolerables. Para mí, que soy fiel a la frazada y los buzos, esto me parece una excelente forma de arrancar el año.
Sólo un día de los que vienen podría tener una máxima por encima de los 30°C, pero dudo que ese pronóstico se mantenga y además se cumpla; tal día es el viernes. Antes, el tiempo excelente se va a mantener, con días moderados, cálidos o templados y divinos para quienes están de vacaciones. Luego, el fin de semana se presupone fresco y nubladísimo, pero mejor no adelantemos demasiado, por las dudas. Lo concreto: el martes viene muy bien, fresquísimo por la mañana pero muy apacible por la tarde.
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