Nuevo despropósito del poder. Afortunadamente, el pueblo honesto, trabajador y lo más importante: independiente y autoconvocado, salió a manifestarse en contra de este nuevo atropello a la libertad de estación. ¿Quién va a salir a defender lo indefendible? ¿Quién puede justificar semejante hecho dictatorial? Me refiero, obviamente, a la ocurrencia de un clima anormal. En pleno abril, llegando al primer mes del otoño, la máxima alcanza los 28,5°C. Ya sabemos que el calor en este mes no es algo raro, pero tampoco la pavada. No hubo pronóstico que acertara estos valores, encima; el SMF esperaba 23 grados. En este sentido, miles de personas salieron a quejarse, pidiendo que alguien haga algo, o si nadie hace nada, que vayan todos presos. Claramente me sumo al reclamo: hace falta un otoño independiente del verano; la democratización de las estaciones, entendida como la capacidad de cada período astronómico de expresar su propia identidad, es deuda pendiente. Celebro la movilización popular al respecto.
Pero en el fondo muchos pensamos que todo esto es inútil. Quienes nos dedicamos a predecir las idas y venidas del tiempo sabemos que este clima promete estancarse. Hasta el lunes o martes hará calor por las tardes... los números irían bajando lentamente a causa de cierta tendencia del viento a ir rotando al noreste. Además, los días serán parecidos entre sí, en lo que hace al cielo con pocas nubes, viento poco relevante y neblinas matinales. Sí, la protesta no le importa al tiempo: esta suerte de olita de calor otoñal se va a mantener. Pero hay que resistir. Marplatenses, argentinos, hay que aguantar.
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