En estos días de post-desastre natural/humano, se dijeron muchas cosas. De todo tipo, color y forma. Con muchas intenciones. Se han desplegado muchas palabras elogiosas para con la solidaridad espontánea de la gente, menos felices para la solidaridad organizada (sobre todo por los partidos políticos y los gobiernos respectivos), muy críticas para con los gobernantes. Se ha montado cierto discurso en contra de la política en general, favorecido en primer lugar por políticos que no pudieron, supieron o quisieron hacer lo que les tocaba antes del desastre (y después también); en segundo lugar, fogoneado por sectores ideológicos que se benefician con tal discurso. A partir de estas cuestiones, los medios se han retroalimentado permanentemente sobre las notas y testimonios de toda la gente que se ha visto involucrada en este asunto. El agua no sólo inundó ciudades y mató gente: también ha echado luz sobre un montón de cosas que están ahí, que existen, y que no siempre se ven. En tal sentido, la solidaridad y fraternidad del pueblo me parecen centrales en esta historia.
El tiempo mejoró rotundamente. Con poco viento, menos humedad y sol, Mar del Plata vivió un par de días muy bonitos. Lo mismo en las zonas afectadas, con la diferencia de que allí se mantendrá el buen tiempo durante varios días. Porque por estos pagos ya tenemos nuevo alerta, que nos avisa que mañana se viene una ventolera grossa, acompañada de chaparrones y un fresco tan repentino como feroz y pasajero. Tras la irrupción de este aire muy frío de la mano del viento del oeste, cerraremos el finde con un domingo espectacular. Disfruten del sol, porque puede volver a pasar que se esconda por varios días seguidos.
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