viernes, 21 de junio de 2013

Carta de cierre y de presentación

  Transición. El otoño llegó al final de sus 92 días. La estación no se destacó, en los promedios, por ser ni fresca ni cálida; lo llamativo fue que la mayor temperatura de los últimos tres meses no fue en marzo, sino en abril (29°C). En general, no hubieron muchas lluvias, pero cuando las hubo fueron copiosas. Hubo en mayo una ola de frío y esta semana otro avance feroz de aire polar. Nada raro. Hasta que llegó el 21 de junio, la fecha indicada para el cambio. Pareciera que el otoño y el invierno hubieran acordado en cerrar el uno y comenzar el otro de forma parecida, porque el jueves y el viernes tuvieron similares condiciones meteorológicas. Sin lugar a dudas, la sensación térmica fue el dato más contundente de la identidad que este invierno parece querer tener. Ayer, podemos extraoficialmente decir que hubo -9°C de frío; hoy, otro tanto. En ambas jornadas las mínimas fueron heladas (-3,5°C y -2,3°C respectivamente); en las dos hubo viento sensible. Comentario aparte: este viernes fue uno de los días más ventosos del año, ya que durante todo el tiempo hubo reportes oficiales de entre 26 y 42 km/h, desde el nor-noroeste (el termómetro igual bajó sin tapujos). Los dos días fueron muy bonitos en cuanto al sol radiante. También, especialmente secos. Bueno, quedó claro, me parece.
   El dato que falta y que deriva en el pronóstico para el fin de semana es la presión atmosférica, que ya se ubica por debajo de los 1000 hPa. Un potente frente frío se prepara para barrer el suelo bonaerense y traer consigo un poco más de aire antártico. Este sábado va a estar moderadamente frío, ventoso e inestable por la mañana. Después, el aire polar va a volver a invadir la ciudad generando nuevas heladas el domingo a la mañana. Pero no es tan terrible: durante la semana que viene las temperaturas irán remontando para normalizarse en valores estándar. Sí, obvio que va a hacer frío, pero no tan crudo.

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