Iniciada una nueva semana. El mes de junio no deja de traer noticias no esperadas. Se perfiló al principio como otro mes un poco más templado que de costumbre; los números, al día 25, muestran que las cosas se dieron de otra manera. De los últimos 10 días, 8 tuvieron mínimas por debajo de 0°C; el noveno seguramente sea este miércoles. El lunes y el martes tuvieron comportamientos meteorológicos típicos de una situación cuasi-anárquica, es decir, sin reglas ni autoridades. Casi ningún aspecto de los pronósticos acertó. Hubo mínimas mucho más bajas de las previstas; faltaron las neblinas que se preveían; el viento por las tardes rotó al este, dato anormal como pocos en el invierno. Pero lo más loco tuvo que ver con las temperaturas máximas. Uno supone, por experiencia y por lógica, que el calor va llegando a medida que pasan los días. Esta vez, el lunes tuvo 2,3°C más de máxima que el martes, siendo las condiciones iniciales muy parecidas en ambos casos. No me queda claro el motivo, si es que hay alguno, de que se dieran así los hechos. Simplemente talvez se trate de la excepción de una regla.
La lógica marca que este miércoles la máxima va a ser más alta que la del martes, teniendo en cuenta que se va a mantener el viento del noroeste. Por otro lado, la facilidad para la helada va a dar batalla aún cuando desde hace un par de horas ya hay un manto de niebla cubriendo la ciudad; la marca a la medianoche era de 0,4°C. El jueves será parecido al día que comienza, pero con más viento, más humedad y mayor temperatura. Bueno, todo esto dentro de lo normal; las cosas raras o las excepciones son impredecibles.
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