La historia se repite constantemente. Esperamos que pasen muchos años hasta que se repitan determinados hechos, pero resulta que de un año a otro vuelven a ocurrir cosas como las de los trenes. No quería dejar de comentar algo al respecto; pero sirve de pie para arrancar a contar algo acerca de la situación actual del tiempo. Esta semana anormal, violenta y caliente tuvo su correlato con las condiciones meteorológicas. Las máximas en casi todo el país no sólo estuvieron por encima de los promedios, sino que cualquier paisano hubiera advertido que algo estaba raro. En Buenos Aires, hubo tres días seguidos con 24 o 25 grados. En Mar del Plata, la secuencia desde el martes al jueves fue: 20,8°C, 20°C, 20,6°C. Junio suele traer algún día templadito; extraño es que tenga tres, y encima uno atrás del otro. No obstante, no se quebró ningún record. Además, hubo nubes, mucha humedad y viento que fue y vino en sus velocidades.
Pero la realidad del almanaque es devastadora. Esta burbuja climática de tener "calorcito" en casi invierno se paga caro. Esta vez, no sólo va a costar un poco de frío: va a implicar un nuevo cambio de parámetros. Esto significa que, si hasta ahora 16 o 17 grados eran temperaturas normales, a partir de este viernes serán marcas altas. Sí, lo normal será tener entre 12 y 14 grados de máxima, por lo menos durante varios días. La verdad de que estamos llegando al 14 de junio no tiene argumentos en contra; el clima sólo busca normalizar su situación y rendir sus deudas con la racionalidad. El instrumento es el paso de un frente frío que trae aparejado un ingreso de una masa de aire polar, además de una nueva corriente de vientos que va a determinar lo que ya se ha detallado. El fin de semana no va a ser lo que se dice hermoso; si alguien a esta altura del año pide otra cosa, bueno, no sé.
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