Durísimo. Se termina una nueva semana, muy particular por sus vaivenes. Luego de algunos días con temperaturas definitivamente altas para la época, el cambio llegó contundentemente. El viernes, con el paso de un frente frío y el ingreso de aire de origen antártico, la máxima se registró a la medianoche, es decir, que durante la noche del jueves hizo más "calor" que durante todo el día siguiente. Sin embargo, el sol hizo de aquél un día bonito. En cambio, este sábado fue como golpearse la cabeza cuando uno se para; no por alguna torpeza, sino porque sorpresivamente ha aparecido un obstáculo encima, o el techo ha bajado. Lo mismo, literalmente, parece haberle pasado al mercurio del termómetro, que esperando trepar hasta los 14 grados, sólo pudo marcar 12,3°C de máxima. Parece que hubiera encontrado algún límite... y de hecho, sí lo hubo: las nubes muy cerradas que no permitieron al sol calentar demasiado la tierra. Por otro lado, a la mañana no se vieron topes, y la mínima fue la más baja en lo que va del año: -2,1°C. El día, para completar lo gris y feo, terminó tan ventoso como había empezado desde la mañana y con algunas lluvias. Cartón lleno.
Lo bueno del viento y las nubes es que de noche no hace tanto frío. Lo malo es que este domingo va a seguir así de feo, aunque con cierto aumento de temperatura máxima. Pero, y nuevas malas noticias, se viene el paso de otro frente que hará del lunes otro día plenamente frío. Y sí, es lo que hay, estamos en junio. El invierno empieza oficialmente dentro de cinco días, y promete arremeter con tutti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario