Y qué pedazo de banco. En un martes plagado de información para los medios, en el que se sucedieron varias noticias de esas que llenan horas de pantalla, me remito al primer tema central de los medios porteños. Estoy hablando de la niebla. En la mañana, una nube muy baja, prácticamente al nivel del suelo, cubría el área comprendida entre Dolores y Córdoba, pasando por la Capital y por Rosario, entre otras. La visibilidad en algunas zonas, y durante largas y grises horas, fue menor a 100 metros. Llegado el mediodía, el sol pudo hacer fuerza y romper el banco de niebla... al menos por un rato. Porque alrededor de las tres o cuatro de la tarde, dicha nube se reactivó, y al cubrir todo el corazón de la provincia de Buenos Aires, dividió a tal distrito entre ciudades húmedas, frías y con poquísima visibilidad y ciudades templadas, soleadas y con aire un poco más seco. En todas partes, no obstante, el viento del norte tomó impulso. En Mar del Plata, la situación se vivió la mañana del lunes y desde hace unas horas; el viento ha alcanzado la categoría de fuerte, pero la neblina se mantiene, lo que ya representa un hecho anormal. Tranquilos, no habría monstruos ocultos en la niebla; Stephen King no siempre tiene razón.
A la vez, no hay que olvidar que nos hallamos en una especie de recreo primaveral. La máxima del martes ha sido de 20,8°C, realmente alta para junio. En gran parte del país, la cuestión se ha replicado, con diversos valores, todos por encima de lo habitual. Este miércoles se va a mantener la tendencia, pero se espera que lleguen nubes altas además de las de la niebla, así que difícilmente pueda el termómetro marcar algo que no se considere fresco. Obviamente, esto se va a pagar caro. Y si no, esperemos hasta la noche del jueves.
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