sábado, 7 de septiembre de 2013

Comienzo del cambio

  Septiembre es un mes de transición. En realidad, la primavera, como el otoño, es una estación transitiva, cuyo sentido no es ella en sí misma sino habilitar un cambio de clima. En esta parte del mundo, las diferencias entre el verano y el invierno son lo suficientemente grandes como para que deban existir estaciones de paso entre ambos períodos astronómicos. Ni que hablar de Mar del Plata, ciudad inestable y volátil como pocas. Esta semana ha dado indicios a rolete de dicha situación de cambio. El tiempo frío, sin embargo, ha ganado la semana: el día que podía ser templadito (el viernes) terminó estando nublado, muy fresco gracias a la brisa marina, y con alguna lluvia. Y el sábado pacifista que se acaba de terminar quedará en el olvido de muchos. La niebla primero y la lluvia después, ambas desde ya con temperaturas frescas, arruinaron planes y favorecieron siestas. Por otro lado, se formó el primer sistema de tormentas relativamente importante desde el otoño, que derramó mucha agua en el norte de Buenos Aires y el Litoral; otra señal de la primavera inminente.
  La situación imperante no parecería denotar, en principio, algún proceso de inestabilidad cercano. Pero el análisis un poco más profundo permite ver que se acerca el caos. La cuestión es que hay una masa de aire caluroso y pesado que ya ha abarcado el norte del país, con máximas que han llegado a los 39°C. Gracias a la disposición típica de los centros de alta presión que suceden a las lluvias, el viento va a cambiar al noroeste durante el domingo, con lo que debe esperarse un notorio aumento de la temperatura. Pero esto se va a prolongar el lunes, cuando, viento fuerte mediante, el termómetro pueda tocar los 26°C en MdP, y quién sabe cuánto más al norte. Ahora, esto no pareciera ser tan terrible... salvo que estamos en invierno. Y estos atrevimientos meteorológicos suelen pagarse caro. En este caso, durante la semana que viene va a llover como para dejar de hablar de sequía durante algún tiempo. Párrafo aparte para el viento del sudeste, que promete cerrar el invierno a todo trapo volado. Esto es la primavera inminente: un quilombo climático soberbio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario