Como hemos hablado en otras ocasiones, es sabido que cuando ocurren eventos anormales con las temperaturas sobreviene después la devolución. Por ejemplo, cuando hace calor en invierno, es natural esperar alguna respuesta que equilibre la situación. Pues bien, imaginemos qué pasaría si hubiera una ola de calor en pleno septiembre... Ok, está bien, no hace falta flashear nada: basta mirar lo que pasa esta semana. Una masa de aire desubicada cubrió el norte y el centro del país, batiendo records en muchas ciudades de mayor temperatura registrada en la historia en septiembre. Tal fue el caso de Buenos Aires, que este martes tuvo 35,3°C. En otros lugares, como en San Juan, se alcanzó o superó los 40°C. Mientras tanto, en Mar del Plata la madrugada del martes fue definitivamente de verano: mucho viento, nublado y con marcas que no bajaron de los 19 grados. A la tarde, aunque el viento consiguió cambiar al sur, no dejó de estar apto para remera. Pero todos estos exabruptos deben ser enmendados.
Es por eso que en esta ocasión, el invierno ha querido reponer el equilibrio natural a través de un recurso ya conocido: la sudestada. El miércoles que se termina ha tenido tormentas, aire fresquísimo y viento regular del sudeste. A esta hora, prácticamente todo el centro del país está marcado por esta situación. Y va a seguir así: el jueves estará idéntico a su predecesor, con la salvedad de la temperatura un par de grados más baja. En la zona del río de La Plata, por otro lado, recién el viernes comenzará a sentirse la crecida de las aguas y a tornarse un poco peligrosa. Como en un banquete, al final viene el momento de pagar lo consumido; la naturaleza también, en estos días, nos va a cobrar el gusto de haber tenido calor en invierno.
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