No todos los procesos meteorológicos destacados tienen que ver con el mal tiempo. Esta vez nos toca hablar de un fenómeno muy frecuente: la influencia de un anticiclón, típico de invierno. El mismo tiene la particularidad de ser muy extenso, lo que determina una serie de cosas. En primer lugar, hace 4 días que la presión atmosférica puede considerarse alta; durante lo que queda de la semana va a seguir en esos órdenes. Por otro lado, prácticamente todo el país (excepto el extremo sur y algunos espacios aislados) tienen cielo despejado o con pocas nubes desde hace dos días; esto es consecuencia de la estabilidad de esta masa de aire que abarca todo el territorio nacional. A su vez, dicha masa se caracteriza por ser especialmente fría (lo que está directamente implicado con la alta presión), aunque tiende a calentarse. Otra consecuencia es el viento, factor determinante para la temperatura y la humedad. En Mar del Plata, se ha observado el lento desplazamiento de la dirección del viento, desde el sur hacia el este y el noreste. Esto significará: mayor humedad, nieblas matinales y temperaturas cada vez menos frías a la mañana y apenas frescas por la tarde. Lo curioso talvez, en esta ocasión, sea que el cambio parece estar lejos en el tiempo.
Es que el próximo frente frío débil, que va a atravesar el centro del país el viernes, no va a alterar la estructura climática. Hasta por lo menos la mitad de la semana que viene, la alta presión va a dominar la escena. Pero, como la quietud no existe en la atmósfera, vamos a ir observando, día a día, cómo se va nublando más, cómo va aumentando la velocidad del viento del este y cómo la temperatura se va estancando entre los 9 y 12 grados. Y, en algún momento, tanta humedad necesariamente va a traer lluvias de esas que duran varias horas seguidas. La presión alta es bonita cuando hay sol, pero todos los excesos son malos, y este no va a ser la excepción.
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