Se acerca el final. Luego de una sucesión de días lluviosos, fríos y horribles, el tiempo mejoró. El miércoles se debatió entre la llovizna aislada y el sol, pero éste resultó vencedor. El viento del oeste dio paso, con el correr de las horas, al del noroeste, que hizo del día que se acaba de terminar uno delicioso. El sol brilló con una alegría que contrasta fuertemente con lo ocurrido durante la semana anterior. El aire seco además, permitió al termómetro alcanzar un pico de 20,2°C: nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que la mañana estuvo bien bien fría. Pero volviendo al título, quiero expresar mi profundo agradecimiento al invierno 2013. Hubo de todo, definitivamente. Desde nieve hasta calor de playa; desde días preciosos hasta largas horas de lluvia; desde tranquilidad y calma hasta el día más ventoso del siglo XXI. Para todos los gustos, diría alguien. Lamentablemente, en la vida nada es eterno: lo bueno pasa rápido. Una vez más, gracias, en serio.
Este es el momento del año en el que la ansiedad desborda. Cuando comienza la primavera, la mirada ya está puesta en el calor del verano. Obviamente, de acá a que haga calor hecho y derecho... Bueno, vamos de a poco. El viernes, cierre de la estación más fría, va a tener agradables temperaturas pero también el paso de un frente, por lo que se puede esperar inestabilidad. Luego, los próximos días nada van a tener que ver con temperaturas primaverales. Una masa de aire frío viene detrás de este frente. Así que el sábado y el domingo va a haber que estar bien abrigado. Quienes festejen al aire libre el inicio de la estación más sobrevalorada del año se van a llevar una fresca sorpresa.
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