Luego de haber pasado un par de fechas de verano, muy aptas para disfrutar del aire libre, llegó la factura. Y salió caro... El invierno decidió poner en equilibrio sus cuentas. El miércoles durante la madrugada comenzó a llover. Hoy, viernes a las 10:30, aproximadamente, comenzó a componerse el tiempo. En el medio, lluvias, tormentas y lloviznas de distintas intensidades, duraciones, caudales, etc. No sólo eso: el marco de las precipitaciones es la clave de su existencia y el sentido de las mismas. La sudestada, fenómeno que consiste en la formación de una circulación de corriente de viento marítimo que ingresa a la provincia de Buenos Aires durante algunos días consecutivos. Y que, dadas las características de ese viento, produce un achatamiento en las temperaturas y la persistencia de las lluvias. Todo esto se ha cumplido casi como sacado de un manual. El viento del sudeste, hoy soplando desde el sur, se mantuvo entre los 18 y los 37 kilómetros por hora en todo momento. Las temperaturas, entre los 8 y 12 grados... hasta este viernes, en el que las cosas cambiaron sutilmente.
Dicha modificación tiene que ver con que, temporalmente, está desactivado el canal de viento del mar. En su lugar, la presión subió, y como estamos en invierno, eso significa que hace mucho frío. El día 13 cierra con el título del más frío de septiembre. Mirando hacia adelante, se observa que durante este sábado va a volver a activarse la correntada, pero de a poco; las lluvias, sin embargo, si se dan, serían el domingo o el lunes. Lo que sí nos queda de momento es el aire polar, la sorpresa que estaba esperando para entrar en escena, desplazada por la sudestada. ¿Calor y tiempo agradable? Recién después del martes, cuando muten los sistemas de presión y resucite el ya extrañado viento del noroeste. Mientras tanto, el invierno nos pasa facturas con altísimo interés y se nos ríe en la cara.
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