Llegamos al viernes, se termina una nueva semana sin feriados. El tiempo, en términos generales, no fue muy distinto al de la semana anterior: predominaron el no viento, la humedad y el aire fresco. El jueves, algo cambió: con el paso de un frente frío, el viento volvió a soplar desde el sector sur, y con moderada intensidad, algo que no pasaba desde el mes de abril. No obstante, a los efectos prácticos, fue como si no hubiera pasado nada más que hacer un poco más de frío, porque el cielo se mantuvo nublado, inestable, con lloviznas de a ratos. Pues bien, dichas precipitaciones, que insólitamente se extendieron hasta el mediodía de hoy, no fueron más que un resabio marino, talvez los restos devaluados de un sistema frontal que ya hizo lo que tenía que hacer en nuestra ciudad. Sólo que esas nubes de lluvias no se resignaron a irse rápido, sino que prefirieron que nosotros las tuviéramos que despedir lentamente. Pero durante la tarde salió el sol, y si bien no llegó a ponerse demasiado lindo, tampoco estuvo tan mal.
Lo que viene es más parecido a lo que habitualmente ocurre. Desde mañana tendremos un viento del norte firme, capaz de brindar un poco de aire seco y templado durante la tarde, con una máxima de aceptables 19 grados. Pero, debido a la llegada de otra perturbación atmosférica, el cielo se va a nublar. El domingo será otro día gris, con algún momento inestable, y un poco más fresco que su predecesor. Como bocadillo, podemos adelantar que la semana próxima va a tener algunos días con temperaturas relativamente altas, y que va a terminar con frío más parecido al del invierno.
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