No hace falta escribir demasiado acerca de la característica fundamental del tiempo durante los últimos tres días. Es bastante claro el cambio, definido por el ingreso de una masa de aire de origen antártico, que ya nos regaló las temperaturas mínima y máxima diarias más bajas del mes hasta el momento. Si imaginamos al otoño como una escalera hacia el sótano del invierno, pues bien, en estos días bajamos un escalón. Por otro lado, hubo también espacio para la lluvia, durante el atardecer del viernes. La línea de precipitaciones fue capaz de generar tormentas con granizo en algunas ciudades, además de mantener el termómetro en niveles invernales. El viento, por su parte, no se destacó especialmente hasta hoy, que se afirmó del sector oeste, señal de que sigue llegando aire bien fresco; todo en un contexto de aire seco y mucho sol.
Para los próximos días, por lo menos hasta el martes, vamos a mantenernos con este aire. Según los días y los pasos de nubes tendremos mínimas más frías o menos; las máximas, todas entre los 14 y 16 grados. Sobre mitad de semana va a llegar otro pulso de aire polar que va a significar otro escalón abajo en este camino al invierno. Se habla de temperaturas bien propias de julio para el jueves y el viernes. Pero, bueno, falta mucho, y antes tenemos que acostumbrarnos a este primer frío repentino.
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