viernes, 30 de mayo de 2014

Tiempo de monocordia

  Una característica propia del verano y de finales de la primavera es la alta variabilidad meteorológica. Un día llueve, al otro sale el sol y hace mucho calor, al otro refresca, y así. En enero llegamos a tener 21°C, 38°C al siguiente y 22°C al sucesivo. Sobre la época invernal, esto no sólo no pasa, sino que lo normal es que se generen días seguidos, a veces semanas, de tiempo parecido. Por esta razón, pronosticar en invierno es más fácil que en verano. Esta semana, que osciló entre las nubes y el sol, que tuvo nieblas y neblinas más de una vez, mantuvo cierta línea en las temperaturas máximas. En realidad, si nos vamos más atrás, vemos que desde hace un par de semanas que todos los días hacen entre 15 y 18 grados de máxima (todos, menos uno: el de la niebla, que lo hubiera sido de no ser por dicho factor ya comentado). Una explicación para esto es que no ha ingresado ninguna masa de aire significativa en estos días, por un lado, y que tampoco estamos en condiciones de que suba más la temperatura, dado que en esta época del año no podemos pretender mucho más que esto. En fin, lo concreto es que la máxima del jueves fue 16,2°C; la del viernes, 17°C. El primer día estuvo nublado y ventoso; el otro, húmedo con viento leve del sur.
  A esta hora, la humedad se condensa, y la visibilidad está reducida. Lo que esperamos es que se mantenga la monocordia térmica hasta el miércoles que viene. Antes, observaremos a las nubes ir y venir (este sábado, por ejemplo, quedarse y talvez dejar alguna llovizna) y a las temperaturas oscilar dentro del rango ya mencionado. Después del miércoles, llegará una masa de aire que dejará en claro que ya estaremos en junio, el mes del invierno.

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