Lenta, perseverante y fructífera. Así es la actividad de las hormigas, que dedican su vida al sustento de su sociedad. De la misma forma, el tiempo en otoño parece tener señales de comportarse como los insectos. Más específicamente el frío, que de a poco se va colando en nuestros días. En este caso, pareciera que de golpe bajaron groseramente las temperaturas. Si bien es cierto que hasta hace cuatro días las cosas eran distintas en cuanto al termómetro, no hay que perder de vista que las máximas en promedio están tres grados por debajo de las que veníamos teniendo antes de esta masa de aire. Ok, tres grados no es poco, pero tampoco es demasiado. Sí contrastan un poco más las mínimas, no por ser demasiado bajas sino porque las anteriores eran un poco elevadas para el mes de mayo. En resumen, el invierno va acercándose lenta pero inexorablemente. Lo notamos en nubes sorpresa que dejan lluvias, como la de hoy a la tarde; en vientos secos y fríos que atacan la piel; en presiones que se mantienen altas y estables.
Cabe aclarar que todavía falta la llegada de otro pulso de aire polar. Esto va a darse a partir del jueves, y sus consecuencias más serias van a tener que ver con un par de días con heladas. Antes, este martes se va a parecer a su predecesor, aunque un poco más soleado y frío. El miércoles, en cambio, va a regalarnos más lluvias, en un marco húmedo y fresquísimo. En fin, no queda otra que empezar a acostumbrarse a esto, que tarde o temprano iba a pasar.
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