Por primera vez en meses, este sitio llega a tener un posteo un sábado por la noche (o domingo a la madrugada, a esta hora). No es mucho lo que hay para comentar, pero sí es importante: el fin de semana está divino. Me atrevo a afirmar que este es el primer fin de semana meteorológicamente genial desde antes del invierno. No es que todos hubieran sido feos hasta ahora, pero el calor no existió, prácticamente. Tampoco es que las temperaturas elevadas sean objeto de adoración, pero el ánimo popular levanta mucho cuando el sábado y el domingo se prestan a los planes más copados al aire libre. Con 24°C de máxima, que pudieron haber sido más de no ser por la presencia de la brisa marina, esta jornada marplatense estuvo muy bien. Por otra parte, ya hay humedad dando vueltas, la suficiente como para generar algunas nieblas matinales. Dicho factor no va a ser menor dentro de poco tiempo.
En principio, el domingo va a tener 27°C de máxima, siempre que el viento del este no aborte el operativo "subida de termómetro" que va a emplear el aire del norte a partir del amanecer. Probablemente sea bueno quedarnos con esa información, con saber que la tarde va a ser luminosamente radiante y que se va a poder ir a la costa e incluso mojar los pies en el helado mar. Al menos por hoy, olvidemos que el lunes se pudre, que la humedad no va a aguantar su impulso de formar nubes y que tendremos tormentas, que aparentemente no van a ser fuertes. Dejemos de lado el hecho de que después de eso bajan las temperaturas, aunque no demasiado. Es domingo, y no hay otra opción que ser feliz.
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