miércoles, 25 de noviembre de 2015

Hombre mirando al noreste

  Existen diversos procesos meteorológicos que definen a la primavera. Son comunes los días secos, con temperaturas frías por la mañana y cálidas por la tarde. También suelen venir los procesos tormentosos, en medio de jornadas calientes y húmedas. Otra clase de proceso es el que vivimos esta semana, que no es exclusivo de la estación, pero que se manifiesta muy clásicamente entre octubre y diciembre. Un centro de alta presión se mantiene, casi estacionariamente, sobre la provincia, causando una corriente de vientos del norte/noreste/este. Las consecuencias están a la vista: aire que tiende a humedecerse día a día, cielos que de a poco van aumentando la nubosidad y amplitudes térmicas que se van reduciendo. Por ello, el lunes tuvimos 6,5°C de mínima y 23°C de máxima; ayer, en un martes divino, 23,6°C tras los 8 grados de temperatura mínima. Y hoy, con alrededor de 11°C en el momento más frío de la mañana, no fuimos capaces de alcanzar los 22°C. Ciertamente, todavía parece faltar para que este proceso derive en algún tipo de perjuicio meteorológico. Pero lo que aparenta ser, no siempre es.
  Mañana jueves ya se va a nublar, con lo cual el sol va a dejar de ser protagonista. El viento del noreste va a seguir intensificándose, al punto de que la humedad que trae consigo va a condensar rápidamente, como ya lo está haciendo en el oeste de la provincia. Naturalmente, esperemos lluvias, abundantes y persistentes, durante casi todo el viernes. Luego, al formarse un centro de baja presión, es esperable que cambie el viento al sur, refresque ligeramente y tengamos un sábado cuasi-otoñal. Todo empieza así, tan tranquilo, mirando el viento del noreste; y termina de estos modos tan infelices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario