La primavera ya está normalizada. Esta semana tuvimos las diversas variantes que la estación ofrece en su repertorio de climas. No faltó el calor, parecido al de diciembre; ni tampoco alguna mañana fría, al estilo del otoño. Tampoco hubo falta de mal tiempo, como pudimos apreciar con la lluvia abundante que se desplomó sobre todo el este de la provincia, y la Capital, entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes. En muchas zonas, incluso, hubo anegamientos más o menos graves. La explicación de los sucesos está en la combineta de aire cálido y húmedo, que ya habíamos sentido mucho los días anteriores, y la llegada de aire frío desde el océano Pacífico. La consecuencia de esta mezcla fue la formación de un centro de baja presión, cuyos efectos se tradujeron en las copiosas precipitaciones y luego en un viento regular del sur. Dicho viento, obviamente, se encargó de refrescar las ciudades. Todo este proceso no hace más que confirmar que estamos en un noviembre normal, hecho y derecho.
Hay que aclarar que, en rigor de verdad, no tuvimos el paso de ningún frente en estos días. Luego, es fácil deducir que la masa de aire, en realidad, no cambió. Esto significa que, apenas rote el viento al norte, tendremos un nuevo ascenso de temperaturas. De hecho, en este sábado va a soplar el noroeste por la mañana. Por ende, hacia el mediodía estaremos teniendo una temperatura superior a los 23°C. Después, por efecto de la brisa marina, estaría refrescando, aún con mucho sol. El domingo, al afirmarse el viento del norte, la tarde va a estar para la playa, con 28°C. La semana que viene, en tanto, parece ser un poco menos feliz que la que se está terminando, y eso que tampoco fue ideal. Así que conviene, otra vez, disfrutar el fin de semana a pleno.
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