El tiempo sigue avanzando, en su incesante y pretenciosamente eterna marcha. El fin de semana fue una expresión de primavera light, marcada por la tibieza y por temperaturas frías a la mañana y agradables a la tarde. El viento, predominante desde el este, fue el responsable de que en Mar del Plata no se pudiera salir al aire libre sin un abrigo durante la tarde del domingo. Previamente, una tormenta inesperadamente fuerte se desató por la noche del sábado, para generar un clima de incertidumbre sobre lo que pasaría el domingo. Con el diario del lunes, las conclusiones son más fáciles. Los resultados de las elecciones muestran que se abren múltiples incógnitas sobre el futuro del país, de la ciencia en general y del desarrollo de la meteorología en particular. Durante los últimos años, este área ha crecido en demanda, pero la oferta de meteorólogos sigue sin estar a la altura de las circunstancias. Ante la concreción de un nuevo gobierno de corte liberal, no cuesta adivinar que el fomento a las ciencias exactas se debilite, o incluso se corte. Por ello, en estos días, no sólo dar pronósticos acertados es una cuestión de incerteza.
Por su parte, este humilde y nada profesional espacio va a continuar buscando brindar un servicio. Mientras dejamos que el rumbo del país siga el camino que una mayoría de la sociedad decidió, sigamos pronosticando. Esta semana, básicamente hay un dato central: la circulación del este, que ya está firme, y que hasta el jueves va a intensificarse, recargando de humedad la atmósfera y causando una fábrica de nubes sobre el cielo del centro del país. Esperamos que el viernes explote todo en forma de lluvias y tormentas abundantes. Tras esto, un centro de baja presión va a continuar regando el pasto y haciendo descender una temperatura que ya de por sí no va a ser alta.
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