martes, 17 de noviembre de 2015

Collar de melones

  17 de noviembre, y la sensación de que el verano se acerca es irreversible. Las temperaturas del fin de semana permitieron hacer una visita a la playa sin necesidad de abrigarse, y con la obligación de usar protector solar. El buen tiempo fue clemente y complaciente durante el domingo, mas ya el lunes la cosa cambió. Si bien no tuvimos ayer las lluvias que habíamos previsto, el día se presentó con abundantes nubes. El calor, por su parte, no cedió hasta el final de la tarde, cuando el accionar del viento del este bastó para refrescar el aire, pero no mucho. Lo que sí comenzó a notarse más fue la humedad. Y este martes, sumándole a ese panorama las lluvias, consiguió que el tiempo pesado volviera a copar la costa Atlántica. Así, con una máxima de alrededor de 19°C, y una humedad en todo momento superior al 80%, la tarde se vivió como si tuviéramos un collar de sandías colgado del cuello. Igual, en el fondo todos sabemos que esto es un adelanto: la densidad en serio viene el mes que viene.
  Por lo pronto, una circulación del sudeste, poco notable pero constante, va a protagonizar los próximos días. En principio, el miércoles va a ser mayormente gris, húmedo y fresco, con una amplitud térmica reducida. El jueves, otro tanto, con mayor probabilidad de lluvias desde la mañana o la tarde. El viernes volvería a salir el sol, pero con viento firme del sur, de modo que el tiempo otoñal va a hacerse presente de nuevo, con mañanas frías y tardes frescas. Esa situación se va a mantener el sábado seguramente, y el domingo tal vez. Así que el calor está ahí, latente pero de ninguna manera firme, todavía.

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