Diría Crónica TV que estalla. En más de un sentido puede usarse hoy esta expresión. El más evidente para los marplatenses tiene que ver con el calor, que este fin de semana ha sido el centro de las conversaciones ocasionales. Un dato no menor que muestra el avance de la canícula (período de tiempo más caluroso del año) es que la humedad, si bien no fue tremenda, tampoco se puede hablar de que estos han sido días especialmente secos; las sensaciones térmicas fueron en diversos casos superiores a lo que aparecía en el termómetro. Afortunadamente, también el viento, por largas horas fuerte o regular, y del norte, estuvo presente desde el sábado, y cumplió un rol de ligero de alivianamiento, mientras que las máximas llegaban ayer a 30,5°C y hoy a 31,6°C. Particularmente, yo sentí más calor que nunca desde que llegaron los días calientes; las mínimas y las temperaturas nocturnas son la complicación consecuente, porque dificultan mucho el descanso.
Pero otra forma que el verano tiene de explotar son las tormentas. Y si hablamos de verano 2012-2013, tendremos necesariamente que hablar de las bajas presiones, del calor recurrente y de los fenómenos tormentosos fuertes y frecuentes. En este contexto, el día de la Nochebuena y el de Navidad de este año serán recordados por ser escenario para un proceso de mal tiempo pocas veces visto en MdP, puntualmente debido a que la presión atmosférica descenderá a niveles propios de ciudades serranas. Esto no es menor, ya que es conocido que las tormentas de baja presión son las más impredecibles y violentas, capaces de generar ráfagas de temporal; me temo que son también las productoras de tornados y granizos grandes. No significa que se vayan a volar los renos de Papá Noel, pero sí hay que dar por sabido que lloverá mucho, con mucha fuerza y no necesariamente será sólo agua. Y además, con calor y humedad poco soportables. El verano empieza con toda la carne al asador, y yo no pienso perderme ningún corte para probar.
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