Por fin. Poco me importa que el pronóstico quedara trunco ante los hechos, siendo que éstos fueron más interesantes de lo esperado: la lluvia arrancó al mediodía. La temperatura estuvo entonces influída en gran medida por este motivo; la máxima se registró alrededor de las 18, luego de que saliera un rato el sol y rotara el viento al norte. Sí, fue un día raro, pero sin dudas inestable en todo sentido. La tormenta definitiva sobrevino en mi casa a las 19:45; trajo mucha lluvia, ráfagas y pánico; hubo incluso reportes de árboles y cables caídos. Y luego de ella, el termómetro bajó abruptamente, otra curiosidad de este domingo difícil para ser meteorólogo. En todo caso, me parece una victoria de la justicia que de una vez por todas llegara el tiempo más moderado y sin tanta facilidad para traer días calurosos. Justicia para los que sufrimos con el sol abrasador, y clamamos un poco de piedad en forma de horas cuanto mucho agradables.
Esta va a ser nuestra semana, amigos amantes del invierno. Ya que no se puede hacer nada contra el inminente inicio del verano, al menos nos queda conformarnos con una serie de días templados/frescos, algunos de ellos húmedos y lluviosos, pero en ningún caso insufribles. Lo que sí habrá nuevamente es presión baja, como para que quede claro que El Niño sigue con todo su llanto entre nosotros.
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