Aunque duela, hay que reconocerlo: la primavera está cediendo paso a la estación estival. Siendo 2 de diciembre, parece natural que ya se empiece a especular con el verano; sobre todo con fines de semana como el que está concluyendo. Es que el sábado, aún con el accionar de algo parecido a un frente frío que hizo refrescar la noche, fue no obstante un día precioso. Y el domingo, un día súper playero. En ambos, la influencia del viento continental fue notable; en los dos, la presión estuvo por niveles bajos; tanto en uno como en otro, hubo amplitudes térmicas importantes (sobre todo hoy, con más de 22°C entre la mínima y la máxima). Para rematar la sensación de verano cercano, el domingo, que hacia las cuatro de la tarde entregaba más de 31°C, derivó hacia una tarde y noches sumamente pretormentosas, con relámpagos, viento regular o fuerte del norte y cielo nubladísimo y muy oscurecido. Pero no ha llovido, salvo algunas gotas dispersas.
Esto no quedará impune. Durante las próximas horas seguramente haya caída de agua, puedo aventurar que con cierta violencia. Luego el lunes intentará recomponerse, pero de ninguna manera con calor como el de este domingo; si alguno tiene ganas de ir a la playa, no se preocupe que no va a tener frío si va en este inicio de semana. Después, veremos cómo la primavera sigue dejando lugar al período astronómico más caluroso del año.
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