Ponele. El zonda es un fenómeno frecuente en el oeste argentino, particularmente en Mendoza, San Juan y La Rioja. Consiste en una irrupción de viento fuerte, que desciende de la montaña arrastrando todo el polvo y el calor, y que hace bajar violentamente la humedad, y a la vez subir descaradamente la temperatura. Es en realidad un proceso que se evidencia en muchas partes del mundo en las que hay poblados al pie de grandes montañas. En Mar del Plata, se comenta, que se sucede a veces un mini-efecto zonda, en este caso proveniente desde las sierras tandilenses. El punto es que cuando llega el aire desde el noroeste, el calor es una fija en esta ciudad, sobre todo en verano. Pero en este martes, en el que todo venía bien y en orden hasta la tarde, de repente el viento dejó de soplar desde el mar, para tornarse continental, seco y caliente; en consecuencia, la temperatura subío casi cinco grados en un ratito. Todo acompañado de un cielo despejadísimo, y una presión todavía muy baja. No es lo más normal en Mardel, por eso vale la pena ser comentado.
La tendencia al clima puramente de verano se mantiene; mañana miércoles de nuevo habrá máxima por encima de los 30°C. Pero esta vez, dado el paso de un frentucho frío, se van a registrar nubes oscuras capaces de arruinar planes, además del correspondiente viento fresco del sur. Así que mi recomendación es no ir a la playa, sino más bien esperar a un día más idóneo para tal fin.
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