De Mar del Plata me encantan muchas cosas. Una de ellas, referida a su fenomenal clima, es la ocurrencia de días de alivio. Siempre en el verano, por lo menos dos o tres veces por mes (en enero, febrero y podría valer para diciembre) se suceden jornadas con temperaturas por debajo de los promedios, y más parecidas a las de septiembre o abril. En medio del calor, llegan días tales como este martes, en el que la máxima no llegó a los 20°C: agradable alivio en un mes con máxima promedio de 27°C, especialmente alta. La explicación de este hecho no existe como tal, porque no es un fenómeno anormal o particular; es más bien una coincidencia de factores, como el viento y las masas de aire, que posibilitan situaciones como las descriptas. A la vez, para quienes adoran el calor, un día como éste, cual oasis en el desierto para mí, no deja de ser lindo para disfrutar al aire libre. Todos contentos.
Pero en este caso, mañana tampoco habrá temperaturas cuasiveraniles, debido a la irrupción de nubes densas y extensas. Las mismas se encargarán de precipitar su húmedo contenido sobre gran parte del centro argentino. A la vez, el viento del este, aliado incondicional de las lluvias que abarcan muchas horas, va a estar soplando toda la noche y el día con velocidad moderada o regular. Esto es lo que se espera al corto plazo; hay noticias respecto a los próximos días, incluso para el 25 de diciembre. Pero por ahora, con esto alcanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario